Algunas verdades del Mercado Laboral

por Edo, quien con este post se convierte oficialmente en el “comentarista económico” del blog.

Cuando uno piensa en una empresa, uno imagina que son muy productivas y que les interesa ganar la mayor cantidad posible (recordemos a nuestro “que-ri-do” [léase con los dientes apretados y rictus de asco] Milton Friedman). Además, uno esperaría que cuando reclutan a personas a trabajar a sus filas, estos deben ser los mejores y que el salario va a estar muy relacionado con cuanta plata el trabajador le da a la firma. Por lo menos es eso lo que nos venden los empresarios y muchos políticos sobre lo bello del mercado laboral de libre competencia y como sus beneficios hacen que los mejores sean los más premiados.

Sin embargo, a pesar de lo deseable de tener un mercado laboral como el anterior, vemos que esto no ocurre cuando uno va a buscar pega. Voy a contarles como buscan perfiles las empresas y cuál ha sido mi experiencia buscando pega.

Primer mito, las mejores empresas buscan a los mejores universitarios de las mejores universidades. Este es un mito muy recurrente, sin duda buscan gente que pueda hacer la pega y que además se adapte a la cultura del lugar, ¿pero realmente buscan a los mejores? ¿Es parte de ser el mejor el haber estudiado en un colegio de elite, independiente de cuán porro fuiste en la U? ¿Significa ser el más capaz el tener un aspecto físico particular, el cual no desencaje con los otros trabajadores de la empresa? Sin duda, ninguno de esos puntos hacen a un joven un buen trabajador. Si la empresa realmente quisiera maximizar sus beneficios, ¿por qué le importa la apariencia del joven o si su nombre es Maikol? La pregunta es: ¿Qué busca la empresa realmente?

Por otro lado, ¿es parte de la selección la comuna de procedencia o el trabajo de los padres? Este punto es altamente interesante, dado que la comuna de residencia, no debería tener relación con los ingresos de las firmas. En economía se argumenta, que el colegio, o la comuna de procedencia está asociado a las redes de contacto, en otras palabras, si tu vives en una comuna de elite y fuiste a un colegio de elite, entonces tus amigos son de elite, y la empresa se beneficiará de tus contactos. Sin embargo, si una persona altamente capaz, de una comuna de menores ingresos, va a una buena universidad, ¿por qué esta persona tendría malos contactos, dado que conoció gente altamente capaz en la universidad? Sin duda, estas personas en general logran tener ingresos independiente de la comuna de residencia en el largo plazo, sin embargo, en mi tesis donde desarrolle un poco este tema, encontramos que jóvenes entre 22 y 28 años, que viven en comunas de altos ingresos de Santiago, tienen expectativas salariales aproximadamente 10% más altas que la media del país que tiene un nivel similar de educación, lo cual está acorde con varios trabajos realizados por profesores de la Universidad de Chile.

Cuando voy a una entrevista, me preguntan sin falta cuál era el trabajo de mi papá. En primera instancia, parece que estuvieran interesados en saber cómo hablo de mi familia y cuál es mi relación con ellos. Sin embargo, dado que mi hermana es sicóloga laboral, con un magister en la UAI, se que muchas empresas usan esa información, entre otros factores que deberían no tener gran importancia, para generar un filtro adecuado del nivel socio económico del postulante.

Personalmente creo que las empresas en Chile son ALTAMENTE clasistas y generan fuertes barreras de entrada a las empresas para evitar que outsiders (es decir personas que no pertenecen a su grupo) logren competir de par a par con la incompetente clase “escogida” de chilenos que puede postular a esos trabajos. Y ¿Por qué hacen esto? Porque en Chile no existe una mínima tolerancia a las diferencias, por lo tanto a los que están en las cúpulas les incomoda fuertemente que estos outsiders compartan con ellos, dado que son “distintos” y temen ser desplazados.

Entonces, veamos los hechos, existe un grupo de “excluidos” quienes a pesar de tener las mismas capacidades o mejores, no logran acceder a puestos que deberían estar asociados a esas capacidades si existiera competencia. Dada la forma de exclusión, vemos que esos pesos que no fueron a parar a “los excluidos”, pasan a manos de la “elite”, quienes en realidad no van a aprovechar de la misma forma estos ingresos (dado que los primeros ocuparían ese dinero en mejorar su salud, situación familiar, etc; mientras que los segundos lo gastan en comprar el último modelo de Audi). Además, esto también genera incentivos sociales a que los excluidos a pesar de su potencial capacidad, no estén interesados en competir y mejorar sus capacidades de forma efectiva, generando más ineficiencia y más daño a la desgastada y desigual sociedad chilena. Otro problema que uno ve, es que este efecto tiene consecuencias en las siguientes generaciones, dado que empeora la distribución económica, lo cual tiene consecuencias en la eficiencia y crecimiento del país.

Me gustaría que los que lean este post me cuentes sus experiencias y si creen que puede haber un cambio en Chile.

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2 Respuestas a “Algunas verdades del Mercado Laboral

  1. No he tenido entrevistas aún porque mis pegas han sido ayudantías. Pero me da pena esta situación. El colegio no debería importar, sólo deberían considerar tu desempeño en el área relevante para el puesto y, claro, algunas cosas psicológicas.
    Reconozco que ahora tengo un poco de miedo porque si se fijan en lo que mencionas, algo me dice que me costará encontrar pega.

  2. Pingback: Por que es un gran compañero | Lo que pasa por tu cabeza

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