Economía para incautos # 2: La educación como bien y derecho

por TOMI

Esta imagen la he visto en varios lados, y no sé de quién es. Pero de todos modos, la pongo y respeto los derechos de su creador, que es un compadre muy seco, etc.

Esta imagen la he visto en varios lados, y no sé de quién es. Pero de todos modos, la pongo y respeto los derechos de su creador, que es un compadre muy seco, etc.

Si, a veces posteo dos veces seguidas porque no tengo mucho timing, ni mucho ritmo, y nunca podré ser baterista. Bienvenidos nuevamente a la sección que combina a Paul Samuelson y Paulo Freire en un intento de preparar a las masas con educación económica que les permita identificar cuando los están engrupiendo, etc…

Tengo que hacer un alto. Durante el tiempo que ha habido enter la primera columna y la actual, han pasado varias cosas relacionadas con temas económicos (La Polar, la educación misma, el tema de las tarjetas Presto, ley de pesca, Monsanto, el cada vez más creciente mito de que el crecimiento es gracias a nuestro gobierno) y podríamos haber hablado de otros temas también, como la conveniencia de tomar un crédito y con quiénes, en qué fijarse cuando se quiere sacar una tarjeta o coprar un celular con plan, finanzas personales, etc. Pero a nosotros también nos han pasado cosas. Una, es que mis amigos Clau y Edo, más secos de lo que yo nunca voy a ser en economía, no tiene mucho tiempo. Ni interés. Uno se prepara para un viaje del que quizá nos cuente en alguna columna futura, la otra se acomoda a vivir sola e iniciar su vida de adulta (una adultez cool, en todo caso) y ambos trabajan y tienen gente que quieren y pocas ganas de escribir les quedan después. Yo estoy desempleado, pero preparo mi examen de grado (me fue mal en una de las pruebas escritas que componene el examen, me preparé mal por pastel y mal organizado), participo en algunas cosas extra-estudio y también tengo gente que quiero y con la que quiero estar. Y además, estaba en una crisis de identidad, en la que no sabía si este es el lugar adecuado para escribir columnas de este tipo, de teoría económica en fácil para el pueblo. Pueden leer más de esta crisis de identidad bloguera aquí.

Y bueno, después de analizarlo, decidí que, efectivamente, este no es el lugar para escribir sobre economía. Pero por el momento, tendremos que utilizar este. Más adelante, tenemos pensado un interesante proyecto supersecreto con economía y un blog. Pero eso vendrá más adelante.

Hablemos de lo que hemos venido a hablar. Elegí un tema fácil, que todos ustedes conocen, simplemente para revivir esta sección. Hace unos días, el Presidente tuvo un nuevo desliz (ya parece chiste repetido) en el que dijo que la educación era un “bien de consumo”. Bueno, ¿es la educación un bien de consumo? ¿No es acaso un bien público y un derecho? ¿Qué cresta es un bien?

La Economía, es una ciencia social que se preocupa de cómo, bajo qué mecanismos, en una sociedad se utilizan los recursos escasos entre fines alternativos e infinitos, con el fin de satisfacer ciertas necesidades y generar riqueza, además de estudiar las formas a través de las cuales se determina cuáles necesidades deben satisfacerse. Por supuesto, la definición de “bien”, en el sentido económico, es importante. Un bien, es, básicamente, un producto u objeto que permite satisfacer alguna necesidad [1]. Por lo tanto, practicamente todo se puede poner en términos de “bien”. La educación también.

Ahora, ¿qué tipo de bien es la educación desde la perspectiva económica, y cuál fue el problema de Piñera que nos indignó a todos, incluyéndome? Efectivamente, podemos entender la educación, desde la completa frialdad económica, como un “bien de consumo”, en el sentido de que es un bien final, dirigido a usuarios, para satisfacer la necesidad de realizarse, aprender, desarrollarse. Ahora, hay dos problemas con esta visión. Uno es que, si bien la educación tiene un valor intrínseco, y por tanto según esto no es un bien que sea parte de un proceso productivo para las personas o individuos, desde otro punto de vista la educación no es consumo, si no que inversión, ya que es un insumo en el proceso de desarrollo personal de una persona, y por supuesto, también una forma de invertir en posibilidades de rentas mayores a futuro[2], y no solo eso ya que, además, en sentido macroeconómico, esto es, en sentido de la actividad agregada a nivel nacional, la educación no es un bien final sino un insumo en el proceso de crecimiento y desarrollo de un país. El segundo error muy grave del Presidente, fue que, cuando hablamos de discurso político y de políticas públicas, denominar a la educación “bien de consumo” es darle legitimidad al hecho de que con la educación se puede y debe lucrar. Y eso no es cierto, no solo porque la educación es un Derecho Humano, así, con mayúsculas, que todo Estado debe asegurar a sus ciudadanos, aquí y en cualquier país que se digne de ser un Estado moderno o alguna otra cosa rimbombante, y que asegure que la persona que lo recibe es un ente objeto de derechos que se deben respetar, asegurar, y reclamar, además de permitirle un desarrollo íntegro [3]. Además, esto no es cierto, ya que, desde la limitada concepción económica – que, por lo demás, no es precisamente la que debería ser predominante en políticas de educación – la educación, valga la redundancia, cabe también dentro de otra categoría de clasificación de bienes: es un tipo de bien público.

Clasificación de bienes privados y públicos

Si clasificamos los bienes por cómo éstos pueden apropiarse y utilizarse, tenemos bienes que pueden agotarse en su utilización, como un chocolate, y bienes que no se agotan tan fácilmente, como el aire. Hablamos de rivalidad para expresar la característica de que un bien puede ser agotado por su uso. Por el lado de la apropiación, tenemos bienes que pueden ser adquiridos de forma relativamente libre, como un bosque, la televisión abierta o las puestas de sol, y bienes con los que se puede crear un esquema que permita restringir su uso, como cualquier cosa que encuentres en el supermercado, o la internet. Esta característica de restringir la apropiación de un bien se llama exclusión.

Un bien privado es aquél que es rival y excluíble. Los bienes que encontramos en el mercado, producidos por privados y para uso privado previo pago de alguna especie, caen dentro de esta categoría. El resto, son bienes públicos en alguna de las siguientes categorías:

– Bienes de Club: aquellos que presentan no rivalidad, pero si exclusión. Un campo deportivo, por ejempo, es un bien “de club”. El nombre, por lo demás, es un poco confuso, porque en esta categoría también podrían caer espacios públicos como una avenida. Asumiendo que la avenida no se deprecia mucho, o sea, no se hecha a perder de aquí a mañana, la utilización de esta no presenta rivalidad (no se agota), sin embargo, si presenta exclusión (si llegas a la hora del taco, no puedes avanzar por ahí, por lo tanto no puedes utilizarla). Esto, sin haber ningún “club” involucrado. La televisión por cable e internet también caen en esta categoría.

– Bienes de propiedad común, o “Commons”: aquellos que presentan rivalidad, pero no exclusión. En un campo de cultivo, de propiedad comunitaria de los granjeros, o en una zona de pesca de propiedad de todos los habitantes, eventualmente pueden todos ir y trabajar, extrayendo recursos sin que nadie lo prohíba. Sin embargo, la tierra se agota y los peces también. Hay todo un tema con estos bienes, y como crear esquemas para administrarlos comunitariamente sin llevarlos a la extinción.

– Bienes públicos puros: Aquellos que no presentan ni rivalidad ni exclusión. de nuevo, puestas de sol, TV abierta, bosques, ríos y lagos que sean zonas protegidas y turísticas, etc. También, las funciones de gobierno, como seguridad, por poner un ejemplo, son, para los habitantes de tal región, bienes públicos puros (y para un observador externo, bienes de club, dirigidos a los habitantes de la región).

En una matriz, esto sería

matriz

La educación es considerada un bien público. Si se educan a 10 personas, agregar una, o diez más, no agota el producto. Sin embargo, si existe exclusión, ya que se necesita una infraestructura, lugar geográfico específico y recursos con los cuales esta educación pueda ser entregada. Por lo que se genera exclusión. Asi, la educación no es un bien público puro, sino un bien de club. un Estado decente debe asegurar para todos sus habitantes educación de calidad, por lo tanto, debe encontrar la manera de que la exclusión se reduzca simplemente a un problema de cuántas personas caben en una sala, no a un tema en donde algunos puedan recibir educación, y otros no, o unos reciban educación de cierta calidad y otros reciban otra. Dado que la educación pública en Chile tiene serios problemas de calidad y recursos, y ese híbrido raro de la educación subvencionada tiene graves problemas de incentivos y mala fiscalización que pueden generar graves problemas de mala administración, la educación es un problema grave, y se justifica un movimiento ciudadano en contra de la forma en que este bien ha sido entregado a la población durante años (si, aquí nadie de la clase política puede hacerse el tonto). Y dado que la educación superior también está desfinanciada por el lado público y tradicional, y dudosamente regulada por el lado privado, además de poseer un esquema de cobros ridículo para un país que pretende surgir y crecer y ser potencia y tomar champán en los carretes de la OECD, también es completamente cuestionable el hecho de cómo la educación superior se ha entergado durante años a la población. Y, creo, que por eso molesta tanto que el presidente salga y diga que la educación es “un bien de consumo”.

Finalmente, algo que sale en el libro de Microeconomía del profesor Jeffrey M. Perloff, que encontré aquí, y que es un poco parcial (es un libro de introducción a la Economía, no es precisamente el mejor lugar para entregar opiniones fuertes) pero resume mi punto de vista:

Educación como un bien público

Cuando un mercado provee escuelas, puede excluir a gente de recibir educación. En tal caso, el gobierno puede intervenir porque cree que la educación es un bien público y que un mercado proveerá muy poca educación. El gobierno quiere asegurarse de que todo el mundo se eduque, no sólo los ricos. Aun más, muchos tipos de educación son bienes públicos o de club. Poner un estudiante extra en una clase no daña substancialmente a aquellos que ya están ahí hasta que la clase se llene. La educación puede proveer una variedad de bienes públicos. por ejemplo, una población educada y votante puede gobernar mejor, y las personas educadas tienen menor tendencia a cometer crímenes y a esparcir enfermedades contagiosas prevenibles.

________________________

[1] La idea de bien viene del concepto filosófico utilitarista de bien, en contraposición con un “mal”. Un bien es, por tanto, algo más profundo que una simple mercancía, siendo algo que de forma activa mejora la vida de una persona, y lo hace más feliz.

[2] Gracias a Edo por hacerme notar este punto.

[3] Articulo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: http://www.un.org/es/documents/udhr/. Partes favoritas: “La educación elemental y fundamental ha de ser gratuita”, “La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos” (no creo que PSU mida méritos respectivos. Mide más estatus socioeconómico que esfuerzo), y “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales”

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8 Respuestas a “Economía para incautos # 2: La educación como bien y derecho

  1. Si el bien en cuestión presenta una externalidad positiva -como es el caso de la educación-, debe ser subvencionado porque el mercado presenta una subprovisión de él. La subvención nos llevará al equilibrio social que presenta una cantidad mayor al equilibrio privado.
    Lo sé, es la teoría y, por lo tanto, es utopía pero en esto yace el porqué en Chile la gestión sobre la educación lleva apestando por décadas.

    • En este país es utopía, parece.
      Aunque, en realidad, en este país se subvenciona la educación. Lo que pasa es que: A. no se toman en cuenta los incentivos cruzados, ni la estructura de mercado en donde la demanda sobrepasa la oferta, y B. La subvención es toda cagona y en realidad la situación óptima sería con el Estado metiéndose de lleno en el financiamiento y control de la educación pública; el fin paulatino de la educación subvencionada; el fin inmediato de la municipalización (las municipalidades NO SON un ejemplo de administración eficiente y parcial, y por mucho que me gusta que el poder se reparta, aquí tiene que haber mano central); el reconocimiento de la educación como un derecho propiamente tal, en una nueva carta constitucional; que considere la negación de este derecho como un acto de violencia y, por tanto, penalizable; un nuevo trato con las universidades del CRUCH; una nueva forma de trabajo con las universidades privadas que no sea solo fiscalización flaite si no que también respeto hacia los estudiantes de ellas, que no todos son gente de plata, muchos son estudiantes que vienen de estratos bajos y que van a estar endeudados hasta que el infierno se enfríe por haber tratado de conseguir educación y que además muchas veces no asegura calidad; mayor control de cft e institutos; una definición social de cuáles son los objetivos y valores que queremos entregar a nuestros jóvenes en la educación (sugiero autonomía, creatividad, pluralismo, etc.); permitir programas de entrega alternativa de valores también (porque no todos piensan igual); y otros detalles que se me escapan.

      Y ahora SI tenemos una utopía.

  2. Excelente explicación de un entendido en el tema económico. Pues bien, les digo ahora como Licenciada en Educación y Educadora Diferencial… ¿qué queda para mis alumnos que presentan discapacidad o alguna necesidad educativa especial transitoria respecto a entender la educación como un bien que se adquiere mediante el dinero?. Me explico… generalmente (ojo! digo generalmente!) un alto porcentaje de estos estudiantes pertenecen a un estrato económico bajo y esta tendencia se da, precisamente, por la alta vulnerabilidad de las familias, su escaso nivel educativo que conlleva a desconocer muchas aristas que son parte del diagnóstico (drogadicción, rubéola en el embarazo (que provoca sordera, entre otros compromisos más), alcoholismo que provoca síndrome de alcoholismo fetal y un largo etcétera). Por otra parte, la falta de recursos económicos se traduce a la vez en largas esperas en el sistema de salud y poca accesibilidad al mismo, lo que no permite un adecuado cuidado en el embarazo o simple y llanamente en la ausencia de atenciones médicas (y lo cuento con la propiedad que me permite el haber oído de los “hermanitos mayores” de esos niños que han presenciado partos en su propia casa y que ellos mismos han cortado cordones umbilicales!). A todo lo anterior, agregar que las madres y familias de alumnos con discapacidad pasan por un duelo (que en ningún caso es breve, sino de mediano y algunos de largo plazo) que los entristece, altera la dinámica familiar e inclusive los atemoriza al llegar al sistema educativo cuando te dicen: “Tía, es que siempre que me llama se me apreta el estómago pensando que van a expulsar a mi hijo por ser así”. Y yo, como profesora que entiende la educación como un derecho… no puedo parar de no entender frases como esa, no los culpo, pero los entiendo tanto!. ¿Qué pasará con la educación de estos alumnos, los que han sido tildados de los más débiles, de los que quizás en futuro no produzcan para Chile (y ojo! que lo digo no porque no crea que son capaces de algo, sino porque la educación especial está en pañales y no se ha sabido flexibilizar el currículum más que en palabras, decretos y leyes que no tienen ningún tipo de sanción si no son cumplidas), ¿qué pasará con estos estudiantes que tienen discapacidades permanentes que no votarán y que a largo plazo serán “el cacho” de Chile?. ¿Para ellos no hay opción?… Es difícil, pensar en todo el dinero que requiere un niño, adulto o adulto mayor con discapacidad en cuanto a los servicios educativos que necesita para poder desarrollarse y ser independiente. ¿Quiénes protestan por la mala calidad de la educación especial? ¿quién protesta por todas esas voces apagadas que comprenden, mucho menos que nosotros, que la educación es un bien de consumo? ¿quiénes va a financiar este bien de consumo? ¿Quién financiará el fonoaudiólogo, el kinesiólogo, el psicólogo, la educadora diferencial si generalmente la subvención de integración rellena los bolsillos de los sostenedores con un máximo de alumnos y un mínimo de equipos multidisciplinarios?. Para ellos y para mí, la educación es una forma de desarrollo, de surgimiento personal y de conquistar la autonomía y eso, no tiene precio, porque no tiene que ver con el gasto, sino con la inversión a largo plazo. El día en que pensemos que la educación es un bien, simplemente común e inherente a cada ser humano y desarrollemos y exijamos políticas inclusivas y se fiscalice que así sea… existirán menos hogares de acogida como Los Jazmines de Coanil, menos asistencialismo en donde se mezclan ancianos, con personas con discapacidad intelectual y psíquica juntos (porque no existe un lugar para cada quien y ¡es lo que hay!) y menos denuncias como las del Pequeño Cottolengo. Y que todos lo sepan! imprímase, publíquese y difúndase!

    • Karina!!

      Qué bueno es leerte por acá. Y que bueno que comentaste porque creo que se entendió mal algo.

      Creo que se ha entendido que este post fue para justificar la idea de un bien como un objeto de mercado del que sacar ganancias y no. Una porque reconozco (y lo digo en el post) que la educación es un derecho. Quizá debí haberle dado más tiempo a eso, y decir que no es cualquier derecho, si no que un derecho humano, que da dignidad y poder a la persona, que amplía su mente y que la supresión de este derecho con la excusa de que con el mercado se reparte mejor y con mejor calidad es una estupidez supina, una crueldad mayúscula y un antentado contra la dignidad humana que es más clásica de una dictadura que de una democracia que se precie de tal (paro claro, ¿quién dice que vivamos en democracia?). Pero me dediqué más a hablar de economía y la verdad, es que la idea de bien en economía viene de la filosofía utilitarista, en donde “bien”, siendo el contrario de “mal”, es aquello que el hombre desea, que lo hace feliz, que satisface a sus necesidades, incluso a las más profundas necesidades del alma, que lo desarrolla como persona y le permite ser mejor persona. En ningún momento pensé en justificar una visión de mercado que acá no corresponde. Voy a editar el post para que esto quede más claro 😉

      Por otro lado, que bueno que mencionas la educación diferencial, y a quienes tienen Necesidades Educativas Especiales (NEE). Ellos son frecuentemente mirados en menos, en este país no han recibido el trato que se merecen, se les cortan las alas en base a una condición biológica o psíquica que es trabajable, se les hace sentir como enfermos en vez de hacerlos sentir como lo que son, gente distinta, con necesidades distintas que deben ser respetadas, y en definitiva se les encierra en la pobreza y se les niega la individualidad. Creo que la economía, al menos como ha sido hasta ahora, poco y nada tiene que decir en este campo, exceptuando los conocimientos en políticas públicas que en general están detrás de cualquier programa público de salud o educación. Sin embargo, apoyo – y apoyamos – en un 100% lo que mencionas. La educación, nuevamente, es un derecho, y es lo que permite a las personas ser autónomas: es lo que les da poder. Las políticas que se han enfocado a esta área han sido hasta ahora todas, o negligentes o asistencialistas, sin darle poder ni autonomía a quienes lo merecen. Alguna vez estuve en contacto con la Fundación Mis Talentos, quienes tienen una visión innovadora sobre este tema, enfocándose en la idea de inclusión social (donde inclusión es distinto a simple integración, poco efectiva y que crea diferencias entre unos alumnos y otros) y en preparar colegios para estos temas. Es una organización joven que aún necesita mucha ayuda, su sitio web es http://www.mistalentos.cl/

      Y como siempre, me gustaría que escribieras algo sobre NEE, educación, inclusión, etc. Hoy me dejaste más que claro que puedes escribir bastante sobre el tema xD

  3. David: No nos hemos entendido no en las palabras, sino en el elemento invisible de la comunicación: la intención comunicativa, el pragmatismo, la prosodia. Seguro has podido percibir la frustración que siento con el tema y la intensidad de mis reclamos, pero si lo lees imaginando otro tono, verás que no he comprendido nada mal. Entiendo que tu post es una explicación desde la economía, lo que me parece sumamente interesante, porque da un conocimiento que yo NO tengo y que muchos de los que pasan por aquí, NO tienen y está super bien. Y aún cuando muchos no sabemos, entendemos perfectamente la intención de esa frase para el bronce, ese “bien de consumo”…no es una crítica hacia ti, no es un mal entendimiento de tu post. Toma mi opinión como un anexo…no como una respuesta, sólo un complemento de lo que yo pienso. Algo muy personal, nada más.

    Sobre escribir… uf! siempre he escrito mucho, es sólo que no tengo mucho tiempo para hacerlo y me gusta editar lo que escribo. En cuanto me inspire, te aviso jajaja!. Saludos!

  4. Juan Federico Holzmann

    esa foto la vi por primera ves en una discucion que hiso mi rector el año 2008, parece que de ahi viene su autor, de la portales.

    • Gracias!

      Mmmm. ¿Sabís? Creo que la he visto en cosas de Educación 2020. Me pregunto si reconocerán ellos a su creador…

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