No hay lugar como el hogar

por Clau

“No hay lugar como el hogar”, esa es la moraleja que deja el “Mago de Oz” -además de que las brujas se derriten con el agua- y también la frase que me hace tener sentimientos encontrados con una de mis películas favoritas.

Dorothy quiere escapar de su casa porque su malvada vecina puso una orden para quitarle a Toto -su perro-. Cree que hay un lugar más allá del arcoiris donde todo puede ser mejor. De cierta manera, la chica está buscando su lugar en el mundo y ese es un viaje que todos emprenderemos tarde o temprano.

El filme está lleno de metáforas y, para mí, todo va bien hasta que Dorothy se da cuenta que quiere volver porque “no hay lugar como el hogar”. Entiendo que es una niña, por ende, debe estar con su familia y también sé que sus tíos la quieren y tiene grandes amigos en Kansas. Mi problema es que toda la esperanza del mensaje que brinda “Somewhere over the rainbow” al inicio es tirado al tacho de la basura, cambiando completamente el tema de la película.

No puedo evitar relacionar mi vida con lo anterior. Siempre he estado buscando ese lugar al otro lado del aroiris y, bueno, decidí tener mi propio hogar en cuanto pude. Mis papás me quieren y yo a ellos, me gusta ir a verlos el fin de semana pero llevo poco más de un año viviendo sola y no quiero volver. Los primeros meses fueron extraños porque es raro llegar y no tener nadie a que te pregunte cómo estuvo tu día o simplemente con quien ver tele mientras tomas once pero uno se acostumbra y llega el día en que te das cuenta que ya no quieres volver a tu antigua vida. Te sientes aliviada al abrir la puerta de tu casa y echarte en el sillón a ver tele y vas creando nuevas rutinas de vida.

Con esto, estoy diciendo que para mí no hay lugar como mi hogar actual pero ese lugar cómodo que uno encuentra es variable, no siempre está junto a la familia y, si el “Mago de Oz” hubiese tenido una continuidad adecuada con la historia, Dorothy debería haber encontrado en Oz su pequeño paraíso o, si Kansas era tan genial, nunca debería haber huído y la película no hubiese existido. También hay una tercera opción, Dorothy andaba puro leseando.

El cambio que tiene el personaje me hace pensar que la película buscaba manejar las mentes juveniles, decirles que nunca dejaran del nido y que no llevaran vidas demasiado aventureras. Después de todo, el Mago de Oz se encarga de decirle a cada personaje que ya posee la cualidad que tanto buscaba.

PS:  Me gusta mucho vivir sola.

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3 Respuestas a “No hay lugar como el hogar

  1. A mí también, ni qué decir que estar en tu casa sola te da una gran libertad, pero al mismo tiempo es un clásico, es como leer una novela de amor romántico del siglo XXIX, hay que tomárselo como reflejo de un momento histórico y no como una pauta de vida.

    • Me gusta mucho la película, los efectos son sorprendentes para la época, tiene grandes interpretaciones y canciones. Es verdad que terminé poniéndome grave en el post pero la intención era darle una mirada distinta al argumento.
      Gracias por pasar por acá 🙂

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